El Alma

La que nunca muere, eterna, invulnerable, una parte de Dios. Nuestra alma, que sana y pura está, nuestros pensamientos y emociones hacen que toda la sabiduría de ella se duerma. El alma es tan diminuta y grande a la vez. Es tan pequeña que ni siquiera la podemos ver con el más poderoso de los microscopios y tan grande que da la fuerza vital a todos los seres vivos y también es la fuente de energía que mantiene a todo el Universo.

La energía del alma se difunde por todo el cuerpo, y por esta razón sentimos diversos dolores o placeres. Esta corriente del alma es conocida como conciencia. Aunque no podamos ver al alma, su presencia puede ser comprendida simplemente por la conciencia.

El alma no se sana… es perfecta… sabia… Una pequeña parte de nuestro creador.

El problema no es del alma, es de nosotros que no la escuchamos. El desequilibrio nos aleja de nuestra verdadera identidad, de quien realmente somos y no recordamos cuál es la función que tenemos que cumplir en este Universo.

Es hora de que te hagas cargo y elijas el camino que te llevarâ a escucharla…